jue. Jul 18th, 2019

“Si Alberto Fernández incluye en su proyecto al movimiento obrero, será el próximo Presidente”

José Giménez, secretario general de la CGT Misiones, alertó que la pretensión de algunos sectores del Gobierno nacional de encarar una reforma laboral es un ataque al trabajador.

Sostuvo que si el precandidato Alberto Fernández, del Frente de Todos, incluye en su proyecto político al movimiento obrero, no le quedan dudas de que será el próximo Presidente de los argentinos. Y elogió a la administración renovadora en Misiones: dijo que es un gobierno exitoso.

En una entrevista con ENFOQUE, el dirigente repasó los motivos de tanta división en el sindicalismo y afirmó que, desde su punto de vista, el Partido Justicialista de Misiones aún está lejos del reordenamiento.

– ¿Cree que se dio un verdadero reordenamiento del Partido Justicialista de Misiones?

– Las pretensiones de reordenar el PJ son de varios, particularmente de quien te habla, en nombre del Consejo Directivo de la CGT. Pero estamos lejos de eso. Para que se produzca un reordenamiento hay que ser generoso y hacer una convocatoria amplia, para luego reafiliar a todos en el partido. A mí no me interesa lo que ha hecho tal o cual compañero. Si tiene la voluntad de abrazar políticamente la bandera de la justicia social, que vuelva al partido. Y desde ahí, con el voto de todos los afiliados, hacernos fuerte. Y de esa forma saldrán los distintos dirigentes que puedan acompañar a gobernar la provincia o que puedan gobernar la provincia. Pero hoy está lejos de esto.

El movimiento obrero no va a bajar los brazos para recuperar el protagonismo justicialista desde el partido.

 – ¿Cómo está hoy el movimiento obrero?

– Lamentablemente, muy dividido. Me hago cargo de eso. En un momento tan difícil, donde los trabajadores nos necesitan unidos, no amontonados. En un tiempo donde el Gobierno nacional pretende la reforma laboral, que es igual a esclavitud. Sostienen que el movimiento obrero en la Argentina es caro, lo que es caro es el costo impositivo, que no deja invertir. Eso es lo que hay que revertir, para que se pueda reinvertir.

El tema de las tasas de interés hoy para frenar la moneda extranjera no es para el movimiento obrero, no es para un asalariado, es para el que tiene capacidad de ahorro o aquel que tiene capital directamente. Entonces hay que olvidarse de que aquel que quiera invertir va a quebrantarse en poner dos mangos, para qué remar aguas arriba, cuando al poner en el banco, sentado, sin moverse de su sillón, está generando la riqueza de su dinero.

Con el tema de la fábrica de zapatillas de Eldorado ya le vienen errando desde el Gobierno de Cristina, cuando no dejaron que ingresaran los productos. Iba a crecer la producción, a dar 1000 puestos más de trabajo. Pero por esa disputa, esos empleos terminaron en Paraguay. No sólo nos quedamos sin esos mil espacios laborales, sino que estamos viendo cómo se desgrana esa empresa. Hoy cuántos operarios quedan, no llegan a los 600 de los 1400 que eran. Es allí donde debe estar el Estado, articulando para que esa industria realmente no se caiga.

Y como siempre decimos desde el Consejo Directivo de la CGT, el problema de uno es el problema de todos. En este sentido, a los gobiernos nacional y provincial le decimos: el Gobierno no puede impedir que haya despidos, pero tiene que ofrecerle el marco para que consiga un nuevo empleo o contener a los que se hayan quedado sin trabajo, hasta tanto aparezca una salida laboral.

 – ¿Por qué se da la desunión?

– El movimiento obrero es muy amplio y cada uno tiene su forma de manejarse, de trabajar, de pensar, y ver la política. En ese contexto es muy difícil consensuar, pero nos debemos a los trabajadores. Ahí viene el tema de que debemos dejar ciertas pretensiones personales, cierto ego.

Nosotros hoy, en el Consejo Directivo, estamos más que constituidos, en el sentido de que el problema de uno es el de todos. En su momento, esta CGT se rompió por cuestiones políticas, la volvimos a unir y ahora somos compactos. En eso somos muy celosos, en que no se vuelva a producir ninguna fractura, cuando vienen ciertas tentaciones individuales que no le hacen bien al conjunto. Todos queremos, yo siempre digo, quiero, debo y necesito, pero no a cualquier precio. No me voy a olvidar de mis compañeros, dejarlos a la deriva, por ocupar un espacio político. El espacio político le tiene que servir al movimiento obrero.

Quien pretenda gobernar, si dentro de su proyecto político tiene al movimiento obrero argentino, tendrá éxito.

 – ¿Siente que hubo un retroceso en la representación política de los sindicatos?

No es fácil, pero tampoco imposible. Como dijo el General Perón, debemos dejar de ser un elemento de presión para ser uno de poder. Y cuando estamos en el poder, acordarnos para qué llegamos ahí y a quién defender.
Lamentablemente la representación nuestra está para atrás por esas ambiciones individuales, personales. Deberíamos estar en el Legislativo o en el Ejecutivo, porque tenemos la capacidad para hacerlo.

 – ¿Han trabajado en la resolución de muchos conflictos?

– Siempre hemos estado presentes cuando aparecieron los conflictos y, por suerte, siempre pudimos consensuar para lograr una solución. Y en esto quiero agradecer a los ex gobernadores Carlos Rovira y Maurice Closs, al actual Hugo Passalacqua, al electo Oscar Herrera Ahuad y el vicegobernador electo y presidente del IPS, Carlos Arce, por su buena predisposición para buscar soluciones.

Queremos la paz social siempre, pero somos los defensores del movimiento obrero argentino. Negociamos hasta lo último, pero si en ese contexto no nos queda otra que utilizar nuestra última carta, la medida de fuerza, lo hacemos. De hecho, lo hicimos.

Planteamos el problema y también arrimamos una solución. Un ejemplo es el de una fábrica pionera de Posadas, que empezó a despedir empleados porque no podía producir ya que no podía comprar insumos por el alto costo impositivo.

Lo planteamos al Gobierno. La empresa no quería un subsidio, sino un préstamo para seguir funcionando, a una tasa razonable. Entonces, el Gobierno abrió las puertas para que con un certificado de la CGT se le pudiera dar a esa empresa un préstamo subsidiado de 20 millones de pesos, a cambio de la reincorporación de los despedidos y de que se comprometa a no echar más empleados. Hoy esa empresa está caminando.

 – ¿Cómo ve el escenario nacional?

Le hemos dicho al compañero Alberto Fernández que si dentro de su proyecto político está incluido el movimiento obrero argentino, él será el próximo Presidente. Porque hoy el trabajador está atacado con la pretensión de una reforma laboral. No paran las suspensiones y los despidos.

Cómo vamos a pretender que se industrialice con estos problemas económicos que tenemos. No queremos planes, queremos industrias. Se lo dijimos a Fernández.

Enfoque Misiones