Macri prepara una «gira de despedida» mientras crece la interna en Cambiemos

El presidente saliente visitará las provincias en las que ganó en la última elección. La disputa por la conducción del futuro interbloque y la pata peronista que arma Pichetto. 

El presidente saliente Mauricio Macri dedicará los últimos 30 días que le quedan en el poder para proyectar su futuro político como principal antagonista de su sucesor, Alberto Fernández.

La agenda que evalúan en la Rosada apunta a visitas oficiales en provincias de la zona centro del país, como Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, incluso Mendoza, donde su candidatura por la reelección obtuvo las mejores cosechas.

La hoja de ruta para las despedidas locales todavía está en borrador, pero se intercalará con los intentos de Macri por incidir en el rediseño de Cambiemos con la «institucionalización» de una «pata peronista», que sería conducida por Miguel Pichetto.

El primer desafío será evitar la ruptura de la coalición  cuando transcurran los primeros meses fuera del poder. En lo inmediato se avecinan sesiones extraordinarias en el Congreso y el estreno del rol opositor. La arquitectura que el aún presidente pretende definir (como presunto «dueño» del 40,3% obtenido el 27 de Octubre) se plasmará dentro de la Cámara de Diputados, donde ya asomaron las primeras disputas entre macristas y radicales por la conducción del futuro interbloque.

A partir de diciembre será el único tinglado que ordenará la convivencia inestable de los socios. El encargado de blanquear la necesidad de sumar al «pichettismo» fue el senador y presidente del PRO, Humberto Schivaoni.

El misionero dijo que será «necesario reformular» la alianza con la «incorporación importante de una pata peronista que lidera Pichetto». El titular del PRO no habló de reconocer a una línea interna en el partido sino dentro de Cambiemos. Pichetto está por terminar su último mandato como senador. Su mención también fue leída en Cambiemos como un mensaje al presidente saliente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, uno de los armadores de la alianza en 2015 y exponente de la «pata peronista» del PRO. Nunca tuvo reconocimiento orgánico por su identidad y sí tensiones con Macri y el jefe de Gabinete saliente, Marcos Peña.

«Es así, será más allá del PRO, pero el nivel orgánico que tenga esa fuerza lo deberán definir Pichetto y los dirigentes de origen peronista que están en nuestra coalición», confirmó a Tiempo un miembro de la conducción nacional del partido. La densidad de ese armado tendrá dos impactos inmediatos: la ampliación de la cantidad de socios de la alianza y, lo más importante, el posible armado de una pata peronista de diputados dentro del Interbloque y de un grupo de senadores afines: Ramón Puerta, Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero y Lucila Crexell.

En el gobierno aseguran que todo será sin que se rompa la alianza, pero las primeras espinas surgieron esta semana, luego de una reunión de Macri con el ministro bonaerense y diputado electo Cristian Ritondo. Aunque están muy distanciados, la gobernadora María Eugenia Vidal le reclamó al presidente que Ritondo sea el próximo titular del bloque PRO. El mandatario habría accedido a promoverlo en ese puesto a partir del 10 de Diciembre. Empoderado por la «derrota digna», utilizó «el dedito» para nombrarlo. La noticia despertó la bronca contenida de los dirigentes macristas del interior.

«Los que están en Cambiemos y no son PRO no entienden por qué Lilita pudo hacer un bloque aparte, no votar la mitad de las leyes que pidió Macri y luego la premiaron con más diputados, no la obligaron a ser del PRO y ahora se fue de la política», explicó un integrante del macrismo que bramó cuando supo el dedazo a favor de Ritondo.

«El problema no es Cristian sino las formas», se atajó, para hablar en nombre de unos 12 diputados que «no son del PRO, ni radicales, ni CC, que quieren ser de Cambiemos pero que se referencian en Pichetto». Según sus palabras, «fueron los que más defendieron a Macri en sus territorios. Nunca lo escondieron en la campaña y son a los que peor tratan. No quieren que todo se defina en una mesa en la Capital», confió.

Las decisiones de Macri también cosecharon dardos de Alfredo Cornejo, titular de la UCR, gobernador saliente de Mendoza y diputado electo. «Nadie puede autodenominarse como líder único de la oposición. Debe haber una mesa horizontal», disparó. La respuesta no cayó bien en el PRO. «Nosotros no nos metemos en quién será el presidente de la UCR, el radicalismo debería hacer lo propio respecto al bloque del PRO. Tenemos la sugerencia presidencial y vamos a reunir el bloque para analizarla. Una vez que tengamos autoridades en los tres espacios vamos a tener que definir el interbloque, que ahora conduce  de Mario Negri», contestó a Tiempo el diputado Álvaro González, actual titular del bloque amarillo, en reemplazo de Nicolás Massot. Junto a Ritondo y al vicejefe porteño Diego Santilli, Álvarez integra la pata peronista del PRO, pero asegura que el armado de Pichetto no implicará que cambien de partido.

El dirigente que lanzó sus críticas dentro del partido amarillo fue el diputado electo por Mendoza e intendente saliente, Omar De Marchi. «Si me avisan por los diarios contesto por los diarios. Menos me gusta aún que me amenacen con que si no soy obediente deberé estar fuera del bloque», disparó en una serie de tuits y declaraciones sobre Ritondo. Le contestaron desde el mismo bloque, en boca del diputado Waldo Wolff. «En Cambiemos no hay lugar para otro bloque, están el PRO, la UCR y la Coalición Cívica. Y al que no le gusta que se haga cargo», le dijo al diario Clarín.

Los números contradicen a Wolff. La existencia de otro bloque ya tiene su aritmética. «Tenemos a 29 que son de Ciudad y provincia de Buenos Aires, bien unitarios, pero el resto son del PRO del interior y los que reivindican su identidad peronista.

Quieren discutir el centralismo y no tanto quiénes son los diputados que podrían abrirse del bloque para armar una pata peronista», graficó a este diario un funcionario del gobierno. Así confirmó los poroteos existentes del espacio que, según la Rosada, se referenciaría en Pichetto, aunque el rionegrino dejará el Senado el próximo 10 de Diciembre.

Claudio Mardones

Tiempo Argentino