Las ferias francas son el único sustento de varias familias de productores

Solo Posadas tiene más de 480 puestos de productores en sus 14 ferias francas. Para la mayoría de ellos representa el único ingreso de dinero. Venden menos, aseguran, pero crece la demanda de puesteros y la cantidad de clientes.

Las 14 ferias francas que funcionan en Posadas albergan a más de 480 familias que comercializan sus productos, de miércoles a domingo, en distintos puntos de la ciudad. Son, en su gran mayoría, colonos productores que viven exclusivamente de los ingresos que generan las ventas en estos espacios.

El sábado, Misiones Plural recorrió los puestos de la feria franca de Itaembé Miní (al suroeste de Posadas), una de las más concurridas de la ciudad donde los productores de distintos puntos de la provincia llegan dos veces a la semana para vender: miércoles por la tarde y sábados por la mañana.

Las verduras de hoja, en su gran mayoría, llegan de la zona de Gobernador Roca; los lácteos, algo de carne y panificados, desde El soberbio y desde más al sur, desde Panambí, los chorizos ahumados, carne de cerdo, yerba mate y té, harina de maíz y maní, por citar algunos productos. Entre medio, miel; envasados dulces, agridulces y salados; caburé, tortas fritas, pan casero y pasta frolas; huevos, rapaduras, chorizos, planchetas para cocinar y hasta sillones tapizados para niños: son los socios de la Asociación Civil Feria Franca de Posadas que producen mayoritariamente todo lo que venden.

Para la mayoría de ellos, la venta en las ferias representa el cien por ciento de sus ingresos. De esto viven. “Para mí, la Feria es todo; hace 18 años que vengo a Itaembé Miní y con lo que generamos acá hicimos estudiar a nuestros hijos y seguimos viviendo. Se siente que las ventas cayeron mucho pero es lo único que tenemos y hay que seguir remando”, dice Gustavo Ibarra, del kilómetro 8 de El Soberbio, agradecido con la Feria y todavía entusiasmado, pese a que no vende como antes.

“Para muchos es la única forma de vida”
José Villasanti, el presidente de la Asociación Civil Feria Franca de Posadas, ratifica que para muchos, para la mayoría de los cerca de 485 feriantes productores que vienen a vender a la capital misionera, de estas ventas salen sus sustentos familiares. “Para muchos que es la única forma de vida, el sostén, el día a día con lo que sostienen a la familia, con lo que mantienen a sus hijos. Por eso, llueva o haga frío, siempre están en sus puestos porque se preparan toda la semana para venir, ese día, a vender sus productos”.

Villasanti asegura también que pese a que se siente la crisis, las ferias crecen en todo sentido: hay una lista de espera de medio centenar de productores que esperan espacios para entrar o empujan la creación de nuevas ferias para poder llegar con sus producciones. Pero también crece la demanda: es más la gente que viene a comprar, pero compran poco, apenas lo necesario.

A principio de mes es cuando más venden, y va mermando a medida que avanzan los días; hay semanas con altibajos, donde a veces venden muy bien y otras no tan bien, dice los feriantes y ratifican los dirigentes.

“El posadeño viene porque le conviene en cuanto a precio y calidad, pero también viene a las ferias porque tiene muy claro que con sus compras ayuda a un misionero que la rema durante toda la semana y que traen un producto sano y fresco a la feria. Eso también tenemos que destacar”, dice.

La lista de espera para poder participar de las ventas va creciendo, “pero no tenemos espacio; el productor que entró a la feria no se va más y pide más espacio para su hijo que ya armó otra familia y que ya tiene otra unidad productiva. Es así: el que entró no sale más”, enfatiza Villasanti.

Pese a que en los últimos tiempos Posadas abrió dos ferias nuevas, los pedidos de las comisiones vecinales también aumentan y van analizando la posibilidad de que los lugares sigan creciendo. Para ser parte de la Feria, tienen que ser productores; “hay mucha gente desesperada por trabajar y les tenemos que dar una oportunidad; solicitan sus espacios, presentan sus producciones y en algún momento tratamos de ir a constatar lo que presentaron para que no traigan productos de mercado, que sabemos que un poco entra, pero no mayoritariamente”.

La Asociación sin fines de lucro tiene personería jurídica y no depende del Gobierno aunque cuentan con un fondo provincial que recibe la interfería, de unos seis millones de pesos, que se distribuyen en todas las ferias de la provincia y que se destina a la compra de insumos y para mejoras edilicias.

“Acá tenemos muchos gastos; todo hacemos frente nosotros, con cien pesos de cuota societaria mensual y cien pesos por mesa los días de la feria. “Hay que pagar todo, pero aún así, bien administrados, sobra para ir arreglando o mejorando las instalaciones, como las que se ven en Itaembé Miní. Acá la demanda es creciente en todo sentido. Con esta crisis va a aumentar más todavía: las ferias nacieron en un tiempo de crisis; no queremos que nos toque de nuevo esa situación sino que trabajamos para que les vaya bien a todos”.

Misiones Plural