Estoy desesperado, por Joselo Riedel

Permanentemente siento intranquilidad, sin motivo aparente. Generalmente no entiendo lo que pasa; es como si cargo sobre mi espalda una mochila que me fue destinada desde que nací.

Resulta que la sociedad conmemora en esta jornada el día del hombre. En cierto sentido me siento más tranquilo, pero algo en mi interior provoca una enorme angustia; que permanece.

No puedo vivir tranquilo del todo, porque en mi país los delitos en un 98% son cometidos por mujeres. No hay diferencias en las metodologías; se matan entre ellas y también nos matan a nosotros. Lo que me asusta es que en Argentina un hombre muere por día a manos de una mujer.

No entiendo. Realmente es injusto porque yo me considero un hombre libre, pero ellas y el sistema no me dejan vivir en paz.

Las justificaciones llegan todo el tiempo por parte de esas mujeres; la ropa que uso, por ejemplo. Que me veo provocativo. Sigo sin entender en que punto tengo que ser abusado porque me visto de alguna determinada manera; si ellas andan totalmente libres a cualquier hora.

Sólo me gusta disfrutar el viento y mi cuerpo; soy un hombre libre, no veo la razón de no poder caminar sin tener el enorme miedo de que me pase algo grave. Es raro…

A la noche me asusto mucho. Mientras ellas caminan tranquilas yo tengo que cuidarme de no ser violado, golpeado y masacrado. Los niños varones son violados y quedan embarazados, nos someten a trabajos mal pagos y cuando nos llevan a otras provincias con promesas de trabajo, nos obligan a tener sexo con muchas mujeres al día.

¡Imaginate! Muere un hombre al día a manos de mujeres en mi país.

Es algo que resulta insoportable. ¡Qué locura!

La situación no da para más. Nos empezamos a juntar con otros hombres para poder parar esta situación; empezamos a reclamar. Pero ahí empezaron los dramas sociales. Nuestro movimiento incomoda más que los asesinatos. Resulta que en el mundo en que vivo la sociedad es gobernada por mujeres con absoluto poder; durante miles de años fuimos sometidos. Los gobiernos eran formados por mujeres y nosotros teníamos que complacerlas. ¡No estoy mintiendo! En los libros de historia está todo plasmado.

Empezamos a pintar paredes, como tratando de registrar en algún lugar algo; pero es imposible. Empezamos a manifestar nuestro pedido desesperado. Pero es muy difícil.

Vivimos en un país donde los hombres ganamos mucho menos por el mismo trabajo que realizan las mujeres; trabajamos como empleados domésticos en negro, no podemos caminar tranquilos sin que nos acosen y repito que la violencia en las casas es alarmante. En los últimos 5 años se cuadruplicó la violencia de mujeres hacia hombres. Empeora en vez de mejorar.

Mientras las leyes nos condena a cada día a vivir en un mundo en que las mujeres manejan nuestra vida, nuestra rutina y nuestra felicidad.

¡Feliz día del hombre!

Espero que algún día llegue la tan ansiada igualdad. Quiero vivir en paz y libertad…

Joselo Riedel

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