El FMI quiere que la próxima corrida del dólar le estalle al nuevo gobierno, por Horacio Rovelli

“La letra que faltaba, la perfecta forma que supo Dios desde el principio”: Esa estrofa está al final del poema conjetural de Jorge Luis Borges, seguida por el presagio: “El círculo se va a cerrar. Yo aguardo que así sea”.

Y en estas pampas tenemos quien se cree Dios, o al menos cree que puede decidir el destino de los argentinos.

Son los mismos que afirman: “Ustedes creen que las soluciones surgen de su juicioso análisis de la realidad observable. Y mientras ustedes estudian esa realidad criteriosamente, como desean hacerlo, nosotros somos los actores de la historia”.

Solamente así se explica que, tras la corrida cambiaria del año 2018, el FMI acudiera presto, desembolsara, y se comprometiese a prestar por una suma varias veces mayor a lo que a la Argentina le hubiera correspondido como miembro y aportante al organismo.

Eso fue así porque los representantes de EEUU en el FMI, encabezados por su subdirector gerente, David Lipton, lo impusieron contra la voluntad de los representantes de Inglaterra, Alemania y Japón que se oponían a ese trato preferencial.

Esa conducta del FMI le permitió al Banco Central argentino (BCRA) no solo frenar la corrida cambiaria iniciada en abril de 2018, sino también generar el respaldo para que el BCRA constituya Reservas Internacionales por 68.578 millones de dólares al 11 de marzo de 2019, que si bien no son de libre disponibilidad, el Tesoro de la Nación puede colocar un título público por una parte de esa reserva y cubrir pagos fiscales que, sumados a los próximos desembolsos del Fondo, generan una masa crítica suficiente para afrontar otro salto del dólar y hasta una corrida cambiaria.

Sin embargo, dado el desprestigio del gobierno de Cambiemos que es directamente proporcional al de la moneda nacional durante su gestión, lo que se encuentra en discusión es, por un lado, si el FMI le va a permitir al BCRA utilizar parte de las reservas para sofocar la suba del dólar y, por el otro, si los sectores con ingresos mayores que sus gastos están dispuestos a aceptar el valor de la divisa regulado por el BCRA o vuelven a tomarlo como un bien refugio.

Esto es, hasta qué monto le permitirá el FMI al BCRA vender reservas internacionales para cubrir retiro de depósitos y desarmes de otras posiciones financieras, cuando esos “ahorristas” pretendan dolarizar sus carteras, máxime cuando al 11 de marzo de 2019 el total de depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado sumaba 1.126.498 millones de pesos, con lo que están en condiciones de pasarse a divisas, a medida que vayan venciendo los plazos, por unos 26.500 millones de dólares (al tipo de cambio vigente a esa fecha).

Es la forma en que se unen la corrida bancaria (disminución de los depósitos en pesos) y se potencializa la demanda de divisas (corrida cambiaria)

La renovación de LETES (Letras del Tesoro de la Nación) ha sido hasta la fecha importante. El martes 12 de marzo de 2019 se renovó el 90% de los vencimientos por 950 millones de dólares, pero a un plazo de 180 días, que vencen todavía en la gestión “Cambiemos”, cuando la próxima licitación será la primera cuyo vencimiento ocurrirá a principios de octubre de 2019, mes posterior al último desembolso significativo del FMI (por 5.421 millones de dólares en septiembre 2019), y en pleno proceso electoral. Habría que ver allí qué porcentaje se renueva.

En términos de valor, a pesar de la recesión los salarios licuados en dólares, las altas tasas de interés, la escasez de crédito (que obliga a las empresas a vender dólares para pagar deudas y salarios) y las salidas de divisas del sistema están volviendo a tener los niveles históricos para períodos de cambio presidencial.

La combinación de la depreciación cambiaria y de la recesión económica (caída del PIB), que favorece a las exportaciones y limita las importaciones, seguramente permitirá obtener un superávit comercial en torno a los 4.500 / 5.000 millones de dólares en el año, pero debemos también y sobre todo, contabilizar la fuga de capitales que el año pasado fue por 27.230 millones de dólares (1). No hay ningún elemento que permita decir que ese monto u otro aún mayor no vayan a suceder.

Debe ponderarse también que todo lo expresado se potencia y “espiraliza” a partir de la segunda parte del año, porque si bien la cosecha es mayor que la del año pasado, también es mayor la especulación de no liquidar (o liquidar lo estrictamente necesario) y quedarse con las divisas.

Es probable que en el supuesto de que se renueve (roll over) el 60% de las LETES que empleó el gobierno para acordar con el FMI, la renovación sea mucho menor y los obligue a colocar un Título Público en el BCRA y usar parte de las Reservas internacionales para cubrir la diferencia.

Pum para arriba

Gran parte de los empresarios locales (y sobre todo de grandes empresas) esperaban que, durante al menos cinco años, el valor de dólar creciera muy por debajo de la tasa de interés y de sus precios, lo que los llevó a colocar obligaciones negociables en divisas. Pero el gobierno derrapó cuando los grandes bancos que le habían prestado, JP Morgan, Deutsche Bank, Morgan Stanley, HSBC, entre otros, decidieron irse desde el 25 de abril de 2018.

Con esta decisión se revirtió la relación y la depreciación de nuestra moneda fue del 100%, lo que obviamente les hizo perder a muchos de ellos fortunas y comprometer seriamente su situación; por ejemplo a empresas como Arcor, Grobocopatel, Longvie, Mastellone, Molinos Cañuelas, Molinos Río de la Plata, e incluso tronchó negocios como el de la compra de Cablevisión Holding por el Grupo Clarín (que solamente en 2018 reconoció pérdidas por 16.150 millones de pesos).

Pero hubo otros grupos que obtuvieron fuertes ganancias financieras (tasas de interés en pesos superpositivas, carry trade para asegurar la fuga de capitales en dólares, etc.), y para priorizar la renta financiera y después dolarizarse, con lo que dejaron de invertir y producen menos y ahora, ante la reducción del mercado interno, piden “Proceso Preventivo de Crisis” para pagar el 50% de las indemnizaciones a sus trabajadores (cuya remuneración en dólares descendió abruptamente), en connivencia, salvo honrosas excepciones, con la burocracia sindical.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sostiene que en el tercer trimestre 2018 la Inversión Bruta Fija cayó 11,2% respecto al mismo trimestre de 2017. Nadie apuesta a que vaya a recuperarse en el año electoral: el propio FMI en el acuerdo firmado con el gobierno en octubre del año pasado, prevé una caída de 9,5% de la Inversión Bruta Fija para este año 2019.

El expresidente Néstor Kirchner sabía bien quien son y cómo operan los empresarios en nuestro país, que lo único que los mueve es la codicia, y tuvo la inteligencia que la ganancia la hicieran produciendo, por eso aumentó los ingresos del pueblo: “Sin consumo no hay inversión ni producción, y sin producción no hay crecimiento de exportaciones y, por lo tanto, tampoco crecimiento económico”, señaló. El contraste entre su mandato (2003-2007) y este de Cambiemos es claro y tajante: crecíamos a una tasa del 9% anual promedio y apenas 10% de inflación por año.

En cambio el gobierno de Cambiemos generó rentas extraordinarias para unos pocos, los más concentrados y ricos del sector agropecuario (producción y comercialización), la minería, las empresas energéticas, las empresas amigas proveedoras y contratistas del Estado, los concesionarios de las rutas nacionales, algunos enclaves como la medicina prepaga y los bancos.

En 2018, mientras el PIB caía un 2,6%; se cerraban establecimientos; entraban en crisis las economías regionales del alto valle, de la uva, de los yerbatales; se perdieron en todo el país 191.300 puestos de trabajo registrado; los bancos contabilizaron ganancias por 172.106 millones de pesos, un 121% mayor que los 77.709 millones de pesos que habían ganado en el año 2017.

Obviamente que ganan por las altas tasas de interés con que le prestan al Estado (2) y a los particulares, en este último caso, con problemas de recupero del crédito por la caída de la economía real, problema que se irá acrecentado día tras día.

En ese marco debe entenderse que el valor del dólar comenzó su escalada ascendente, alcanzando los $ 43,50 el 7 de marzo 2019, lo que empujó al BCRA a subir en más de seis puntos la tasa de LELIQs y vender dólares a futuro, demostrando que si no se les garantiza una tasa en pesos sideral, los grandes operadores del país desarman la posición y se pasan a dólares, que vuelve a ser el bien refugio.

.Si bien es cierto que las reservas internacionales parecen suficientes, no es menos cierto que el principal ingreso de divisas al país es el proveniente del FMI, que siempre y cuando no decida aumentar el préstamo (3) entra a declinar para ser solo de 973 millones de dólares trimestrales en 2020. Se debe comenzar a devolver el crédito en septiembre de 2020 en ocho cuotas trimestrales más los intereses de los 14.458 millones de dólares otorgados el 22 de junio de 2018 y así con todo el resto del crédito.

Deuda que se suma a los vencimientos de los otros títulos de deuda como las distintas series de BONAR; los Discount; los Bonos Par; los Bonos Internacionales; Bonos Consolidación, etc. etc. en peso y en dólares, más nuevas series de LETES, etc.

La situación es de extrema gravedad y en un marco totalmente desfavorable con déficit en la cuenta corriente y con déficit fiscal, y los especuladores esperando el momento en que se inicie la nueva disparada, hoy adelantada por el aumento generalizado de los precios de los que tienen mercado cautivo (la otra súper-renta, la de los molineros, aceiteros, lácteos, matarifes de todo tipo de carne y súper mercados, laminado de acero, aluminio, cemento y otros bienes de uso difundido).

Ese cóctel estalla con la disparada del valor del dólar. El problema es cuándo. Una cosa es que le estalle a este desgobierno que lo engendró con su estupidez de financiar el déficit fiscal en pesos endeudándose en dólares y facilitando el ingreso de capitales especulativos por carry trade, y otra que estalle cuando el macrismo se vaya.

Y en ese caso el gobierno que viene se va a encontrar con el paraguas natural que significa un tipo de cambio recontra alto (como con Kirchner en el año 2003). Y otra muy distinta es lo que sucedió con la Alianza UCR-Frepaso que aceptó la convertibilidad y el tipo de cambio fijo y le estalló en las aciagas jornadas del estallido social del 19 y 20 de diciembre de 2001 con puebladas y 38 muertos.

Obviamente hubo conductas y acciones para que volvamos a encontrarnos en una situación similar a la de 1989 o a la de 2001. El problema ahora es cómo se resuelve: ¿con privatizaciones y extranjerización de nuestra economía, o con crecimiento y mejora en la distribución del ingreso?

Y allí hay que ver quién tiene la última palabra, si el FMI y sus subordinados o el pueblo argentino y dirigentes dignos que lo representen. Y esa letra es la que falta escribir. Albert Einstein, criticando a la física cuántica, sostenía que había algo que faltaba, algo que no se sabía, ni aún para aquellos que creen que lo saben todo, porque “Dios no juega a los dados”.

Notas

[1] En el período enero 2016-diciembre 2018 se fugaron capitales (Formación de Activos Externos de residentes argentinos en el exterior) de la Argentina de “Cambiemos” por 59.329 millones de dólares – Fuente BCRA

[2] El caso más claro son las LELIQs –Letras de liquidez del BCRA—, las entidades financieras reciben depósitos a plazo fijo y abonaban al 11 de marzo 2019, tasas del 35,22% anual para 30 días, y la BADLAR (depósitos de más de un millón de pesos), tasas del 36,81% anual para igual lapso, y le prestaron a 7 días al BCRA en LELIQs al 59,863% anual, el martes 12 la tasa de corte fue de 62,548%y el miércoles 13 la tasa para las LELIQs alcanzó al 63,98%, y el promedio fue de 62,548%

[3] Y no le va a prestar a un gobierno que no le sea sumisamente obediente.

Horacio Rovelli

Licenciado en Economía, profesor de Política Económica y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica en el Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación. Analista senior asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico

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