mié. Oct 23rd, 2019

Alberto Fernández «La región tiene que volver a unirse»

El candidato del Frente de Todos asegura que aspira a una integración regional «con prescindencia de la ideología de los partidos de los gobiernos de turno». Señala que el acuerdo con la Unión Europea «sigue siendo algo aspiracional, pero hay que trabajarlo».

El lobby del hotel Sheraton es un pandemonio con la gente que circula entre sus dos restaurantes, un bar, el acceso a un shopping vecino y hasta un evento de un mayorista de productos cosméticos que termina con baile.

Más tarde, cuando la cosa se calma un poco, Alberto Fernández vuelve con su comitiva de la cena de agasajo que le ofreció el alcalde de Lima y los representantes de todos los bloques del Congreso. Antes de compartir el último café de la minigira, el candidato del Frente de Todos hace un balance de las reuniones con los presidentes Evo Morales y Martín Vizcarra y de lo conversado allí.

– De lo que habló con Evo Morales surge la idea de reconstruir un poco lo que fue la región durante la época que coincidieron Néstor Kirchner, Lula, Evo y Hugo Chávez en las presidencias, ¿cree eso es posible ahora?

– El primer punto, creo que la región tiene que volver a unirse. Es inevitable que frente a un mundo que se globaliza, nosotros vamos a tener que enfrentar ese desafío y es mucho más fácil enfrentarlo si estamos unidos que separados. Lo que pasó en los últimos tiempos es que como consecuencia de la ruptura en la Unasur, la poca importancia que le dieron Brasil y Argentina al Mercosur, el conflicto que se armó con la indefinición del Tratado del Pacífico, todo eso fue generando que todo se divida y en esa división quedamos en una situación muy delicada.

 – ¿Usted plantea la necesidad de reflotar la Unasur?

– Es una propuesta. La propuesta central es volver a vincularnos. Con todos y más allá de la situación interna de cada país. Lo hablé con el presidente de Perú. Tratar de vincularnos en un acuerdo de intereses de la región, con prescindencia de la ideología de los partidos de los gobiernos de turno. Por ejemplo, alguien como el presidente de Chile, Sebastián Piñera, trabajó en la región. Pero después la presencia de algunos gobiernos en el continente favorecieron la ruptura. La verdad es que las reuniones fueron muy buenas.

Con Evo está claro que tenemos una mirada común sobre ese punto. Incluso por su condición de líder indigenista es un gran impulsor de la unidad latinoamericana. Pero el presidente de Perú también me pareció muy acorde en su planteo sobre la misma necesidad.

– ¿El tema Venezuela es un problema para la integración?

– Es un tema a ayudar a resolver. Una de las cosas gratas de parte del presidente y del canciller de Perú es que ellos creían que tenían que ayudar a los venezolanos a encuentren una solución en Venezuela. Lo está diciendo un país que tiene cerca de un millón de venezolanos que cruzaron la frontera.

Me fue muy grato escuchar eso porque se supone que acá funciona el Grupo de Lima y la visión que uno tiene de ese grupo en verdad se parece más a la que muestra Mauricio Macri que la de este presidente de Perú. Yo le expresé que lo primero que tenemos que reconocer es que en Venezuela hay un problema y lo segundo es que la solución no es la intervención, sino ayudar a que Venezuela encuentre esa solución.

 – ¿Usted interpretó que cuando Nicolás Maduro habló de “estúpidos” se refería a usted, como salió en algunos medios?

– Me cuesta entender que haya sido para mí. Hace dos semanas me mataron porque me negué decir que allí había una dictadura. Como he dicho siempre, creo que es un gobierno con un sesgo autoritario, sobre el que pesan imputaciones serias en el informe que elaboró la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, y a ese gobierno le reclamo que actúe para que las cosas se normalicen. Maduro dijo que “los que llaman esto una dictadura son unos estúpidos”. No debo darme por aludido porque me peleé con muchos medios por no decir que era una dictadura.

 – Surgió un país europeo, Austria, cuyo parlamento se mostró en contra de la aprobación del acuerdo Unión Europea-Mercosur. ¿Qué cree que sucederá con eso finalmente?

– Eso fue otra mentira de Macri, el acuerdo nunca estuvo tan sólido como se planteaba. Con esta lógica que tienen de mostrar que Argentina está “en el mundo”, simularon que la Unión Europea había resuelto repentinamente un acuerdo con el Mercosur. Y el acuerdo sigue siendo algo aspiracional, tanto para el Mercosur como para la Unión Europea, pero hay que trabajarlo. Ya no es Francia sola, Polonia, Irlanda. Ahora también se sumó Austria, así que es un tema que habrá que trabajar.

 – ¿Pero no se opone a que se avance en esa dirección?

– No estoy en contra de ningún proceso de integración, es irreversible que el mundo se ha globalizado. De lo que estoy en contra es que los procesos de integración se hagan desatendiendo lo que pasa a nuestro país. Todo proceso de integración supone superar asimetrías, y las asimetrías de la Argentina hoy respecto al mundo desarrollado son infinitamente mayores, porque fue un desastre la gestión de Macri y son espantosos los resultados. Eso hace más difícil la integración, pero hay que afrontarla con inteligencia. En ese contexto, la unidad latinoamericana puede ayudarnos.

– ¿Tiene previstos otros viajes internacionales antes de las elecciones?

– Quedó pendiente lo de México que yo suspendí una vez, después propuse otra fecha y se le complicaba al presidente López Obrador. Yo tengo muchas ganas de avanzar porque creo que después de muchos años México ha vuelto a mirar al continente latinoamericano y quiero ayudar a que esa integración ocurra.

Cuando lanzamos el grupo de dirigentes progresistas en Puebla lo hicimos con esa idea, sabiendo que México tiene sus compromisos con el Nafta y con Estados Unidos. No pedimos que reniegue de eso sino que también tenga un ojo en América Latina.

– ¿Y Estados Unidos no está en sus planes?

– Estados Unidos es la primer potencia del mundo. Hablar y estar en Estados Unidos supone también una toma de posiciones más clara nuestra, y yo quisiera visitarlo luego de que los argentinos me consagren como presidente. Antes no.

foto Adrián Pérez

Fernando Cibeira

Página/12